No son pasos. Son ramas de un mismo árbol que crecen juntas.
Con la práctica y la observación de las ramas del yoga (yogāṅga), la sabiduría y el discernimiento (viveka) comienzan a brillar.
No hay un orden correcto. Toca cualquier rama para explorarla en profundidad.
Cinco disciplinas éticas universales: la manera en que nos vinculamos con los demás, el entorno y, en última instancia, con nosotros mismos.
Para cada Yama, observa: ¿qué te ha pasado en estos años a nivel de la mente, de las acciones y de las palabras? Escríbelo en el recuadro — se comparte en vivo con toda la clase.
Cinco disciplinas personales: mientras los yamas regulan la relación con el entorno y los demás, los niyamas dirigen la atención hacia el mundo interior y las acciones cotidianas.
Para cada Niyama, observa: ¿qué te ha pasado en estos años a nivel de la mente, de las acciones y de las palabras? Escríbelo en el recuadro — se comparte en vivo con toda la clase.
Un resumen de los diez principios, en un solo vistazo: qué son, cómo se aplican y qué beneficio traen.
| Principio | Aplicación práctica | Beneficio principal (general) | Beneficio principal (según Patañjali) | |
|---|---|---|---|---|
| Yamas | Arrastra aquí |
Practicar la compasión y evitar acciones que causen daño. | Promueve la paz interior y relaciones armoniosas. | En tu presencia, la gente no mostrará violencia. |
Arrastra aquí |
Ser honesto con empatía, expresando siempre la verdad. | Genera confianza y autenticidad en las relaciones. | Tus acciones se vuelven fructíferas. | |
Arrastra aquí |
Respetar los recursos de otros y eliminar la codicia. | Cultiva el respeto y la honestidad. | Trae todo tipo de riqueza a nuestra vida. | |
Arrastra aquí |
Equilibrar los placeres sensoriales y enfocarse en la espiritualidad. | Facilita el equilibrio emocional y mental. | Fortalezas internas como externas. | |
Arrastra aquí |
Simplificar la vida y soltar bienes innecesarios o emociones tóxicas. | Fomenta la libertad y la claridad mental. | Obtienes conocimiento de tus nacimientos previos. | |
| Niyamas | Arrastra aquí |
Mantener un entorno limpio y una mente y cuerpo saludables. | Purifica el cuerpo y la mente. | Intelecto agudo y claro, foco en la mente, maestría sobre los sentidos, realización del Ser. |
Arrastra aquí |
Agradecer lo que se tiene y practicar la aceptación en todas las situaciones. | Promueve la felicidad y la paz interior. | Confort mental, felicidad suprema y disfrute pleno de la vida. | |
Arrastra aquí |
Perseverar en las metas espirituales y fortalecer la práctica diaria. | Fortalece la voluntad y la determinación. | Fortalece cuerpo y mente; los prepara para sostener la divinidad. | |
Arrastra aquí |
Reflexionar y estudiar textos sagrados para el crecimiento personal. | Fomenta el crecimiento personal y la introspección. | Comienzas a sentir la presencia de la divinidad y seres sutiles divinos. | |
Arrastra aquí |
Dedicar tiempo a conectar con una fuerza superior mediante meditación y contemplación. | Genera tranquilidad y conexión espiritual. | Paz infinita. |
Para Patañjali, āsana no se refiere a la secuencia de posturas físicas complejas —Suryanamaskar, Trikonasana, Chaturanga— que hoy practicamos en estilos como Hatha o Ashtanga Vinyasa. En los Yoga Sūtras le dedica solo tres sutras (Libro II, 46 a 48), y la define de forma conceptual.
Una posición estable y cómoda —típicamente sentada— que permite que el cuerpo desaparezca de la atención para que la mente pueda dirigirse hacia adentro, sin interrupción.
Siglos después surgieron las asanas dinámicas y el hatha yoga moderno, como preparación física para desbloquear los canales energéticos (nadis) y fortalecer el cuerpo.
Una vez lograda la postura (āsana), el prāṇāyāma es la interrupción o regulación de los movimientos de inhalación y exhalación. Patañjali describe el proceso y su función en cinco sutras (Libro II, 49 a 53).
El proceso: cómo define Patañjali el prāṇāyāmaArrastrá cada prāṇāyāma hacia el estado desde el que se parte antes de meditar. Un mismo estado puede recibir más de un prāṇāyāma.
Calmar no es lo mismo que interiorizar: podés estar tranquilo y seguir muy orientado hacia afuera. Interiorizar tiene que ver con retirar progresivamente la atención de los estímulos externos — por eso conecta directamente con pratyāhāra.
Pratyāhāra, dhāraṇā, dhyāna y samādhi no son cuatro técnicas separadas: son un mismo movimiento que se profundiza. Toca cada tarjeta para conocer su significado.
"Ahora vamos a meditar. Vamos a realizar un viaje continuo que va desde pratyāhāra hasta dhyāna. Primero recogeremos nuestra atención desde el entorno externo hacia el interior, luego la enfocaremos de forma consciente en un solo punto y, finalmente, nos permitiremos soltar todo esfuerzo para entrar en el flujo de la meditación."
Postura inicial: sentados cómodamente (Sthira Sukham), espalda erguida pero sin tensión, ojos suavemente cerrados y manos descansando sobre los muslos.
El objetivo no es bloquear los sentidos, sino dejar de reaccionar a los estímulos externos y replegar la energía hacia el interior.
Una vez retraídos los sentidos, fijamos la mente en un único objeto de concentración para estabilizarla.
Dhāraṇā requiere un leve esfuerzo de enfoque; dhyāna es cuando la concentración se vuelve fluida, ininterrumpida y sin esfuerzo.
No es una técnica que se practique. Es lo que puede aparecer cuando ya no hace falta nadie sosteniendo la experiencia.
"Deja ir la idea de ser alguien que está haciendo algo porque quiere alcanzar algo: eres nada, haces nada, quieres nada... déjate ir..."
Las ocho ramas no son ocho cosas separadas, ni una escalera que hay que subir paso a paso. Están relacionadas y se van apoyando unas en otras.
Más que intentar llevarte hoy las ocho ramas, elegí una: un Yama, un Niyama, una práctica de respiración, una pausa. Algo pequeño que puedas observar y practicar durante estos días.
La práctica de yoga no termina cuando termina la clase. La clase es el laboratorio, la vida es el verdadero campo donde debe suceder el Yoga.